Zarpamos

Fue la vez en que no me despertè nunca.

Siempre he vivido con orarios poco convencionales, me movía rápidamente en la noche más profunda, cuando yo era la única guardiana. Me daba cuenta de su llegada cuando las voces en las calles decaían, los ruidos de los coches que corrían hacia el garaje aclaraban. Sentía su olor acre, y gentilmente me aclimataba en los rincones secretos, ya revelados, tan intimos y cómodos; encontraba mi espacio. Antes de verla derrotata por la mañanan, la salutaba, con las debidas quejas, y tácitamente siempre la agradecía, en nuestro cómplice silencio, por su vuelta. Era un toma y daca, a la par. Yo y la noche.

Fue la vez en que la engañé.

Me quedé a hablar con ella hasta tarde, a confrontarme. Le pregunté porqué. Porqué me hizo descubrir el Amor cuando ella misma ha sido cama cruel de su infidelidad? Porqué había cuidado de los dos cuerpos infieles, en otro lugar, mientras que yo creía que fuera mi única cómplice? Porqué me había engañado con un amor equivocado?

No me sentía segura, sino que obligada, asfixiada. No le creía más, tenía miedo.

Ya éramos captora y prisionera. La noche y yo.

Quería vengarme y estaba lista.

Así que esperé.

Y poco a poco... llegó.

Llegó la luz, y la vi morir

Fue la vez en que conocí el amanecer.

El regalo más precioso. La revelación más iluminante. El secreto más exclusivo: el renacimiento.

La ventana no era suficiente, corrí afuera; el porche no era suficiente, corrí más allá; la calle era lejana, corrí hacia la playa...  Parecía todavía un límite.

El sol de la mañana brillaba en la lona de seda suave del mar. Todavía no era suficiente. Cerré los ojos por un tiempo indefinible, cuando los reabré, la lona de seda brillante había sido navegada por el paso de un barco de pescadores de salida. Parecía una herida. Parecía la mía.

Los llamé a gritos, disculpandome con las gaviotas por interrumpir sus risas, los rezé de llevarme con ellos.

Era suficiente

Voy hacia el día. Quiero llegar a acariciar el horizonte.

Amor encuentrame en el día, ahora que estoy lista.

Amor, zarpamos, nunca conseguí entender la libertad, hasta ahora.

Cuando al final de mi viaje volveré a descubrirte, seremos tu oreja y yo concha.

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