El Paraíso

 

Lo encontré cuando todavía era muy pequeña. No muchos tienen esta suerte, algunos llevan toda la vida buscándolo. Me acuerdo que se podía vislumbrar desde la playa a la que me llevaba papá. No entiendo por que pero solo conseguía verlo cuando nos quedábamos él y yo. Pero nunca se lo dije. Normalmente íbamos a mediodía, toda la familia: yo,papá, mamá, Roberto y Gabriele, mis hermanos mayores. Mamá llevaba siempre unos bocadillos y me obligaba a comer uno inmediatamente después de bañarme. Efectivamente era muy delgada de niña. Todos los días, más o menos a las cinco, volvíamos a casa. De vez en cuando, papá y yo nos quedábamos una horita más para bañarnos juntos y él me hacía zambullir en el agua. Era el mejor momento de todo el día. De toda manera, había este lugar, que solo conseguía ver con él, después de las cinco; quizás no lo veía antes a causa del sol. Por supuesto, cuando empezé a poder salir sola para mirar la playa y los lugares que estaban acerca, la primera cosa que quise hacer fue ir a verlo. Ahí estaba. Sumergido en un denso bosquecillo, donde nadie se arriesgaba nunca. Había como una pequeña playa privada, allí, frente al mar inmenso. Y un pozo. Era viejo y arruinado, pero con agua. Comencé a ir muy a menudo. Sobre todo cuando empezé a leer bastantes libros, iba siempre más, casi todos los días. El Paraíso es algo que nunca encontrarás, por lo menos no como lo imaginábas o, de todos modos, no te darás cuenta de haberlo encontrado. Hay cosas que no advertimos. Pero algo existe, en este mundo, que sea alguien, un lugar, un libro, cualquiera cosa puede ser tu Paraíso. Que sea personal o compartido, no hace diferencia. No siempre se encuentra, no es tán fácil. Se hace siempre más complicado. A lo mejor existe, y está aquí, ahora. Yo tuve la suerte de encontrarlo cuando tenía catorce años. Me quitó todo el resto, pero soy feliz. No todos encuentran su propio Paraíso, pero si lo encontraras y si no te engullera, puesto que algunos pueden ser ilusoriós, difíciles y contradictorios. Incluso yo misma empezé a odiarlo en ciertos momentos, pero aprendí esto, y lo agradezco. Como decía, si encuentras tu Paraíso, lucha con toda la fuerza que tienes, y no dejes que la memoria o, peor aún, alguien, te lo quite, ni tampoco la ganas de ir más allá, de mirar en la profundidad del pozo. Tu Paraíso está allí para ti, y tu estás en este mundo, para que lo encuentres y para que te dejes sumergir por su belleza. Deseo que un día tú encuntres tu Paraíso. Adiós.

Con amor, 

Laura.

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