En Otro lugar

“¿Por qué me trajiste aquí?”

Mientras tú miras este pequeño rincón, te veo aturdito.

“Este es mi lugar.”

Mi presentación es banal, pero es lá única posible. Mirandote estar de pie sobre las piedras, me pregunto si no he cometido un error de apreciación llevandote conmigo.

“Es un lugar un poco... raro para encontrarnos, ¿no crees?”

Normalmente me difiendo contestando a tus preguntas, esta vez quiero que mi respuesta te haga daño. Creía que me conocieras tanto como para entender lo que siento cuando estoy aquí.

“Efectivamente habría sido más cómodo tomar un café en el cientro, como haces con todas las otras.”

Bueno, permitir al enemigo de tocar lo extremos de tus heridadno es exactamente la manera mejor de defenderse, ni tampoco de atacarlo. Trato de concentrarme sobre el ruido del agua que cae directamente y con seguridad desde el acantilado y se confunde con este pequeño estaño que tenemos delante de nosotros. Desconociendo la imposibilidad de cambiar su propio flujo, sigue simplemente cayendo. Yo nunca podría ser como el agua. Tengo que volver atrás en el camino ya recorrido, tengo que ir contra la corriente de nuestros discursos para descubrir en que intersección de lugares comunes seguimos perdiendonos.

“¿De verdad crees que ha sido dificil para mi llegar hacia aquí?” Te sientas, y tus movimientos son elásticos mientras doblas los múscolos perfectos.

Quizás.

“Relajate, esta era la razón por la que hemos venido aquí.” Por fin me siento yo también.

A veces las palabras salen libres, casi no nos damos cuenta de exponernos tanto.

“Y yo, ¿estoy de más?” me preguntas inmediatamente.

“Eres de más cada vez que haces una pregunta de que ya sabes la respuesta.”

Nos quedamos en silencio y quizás es la única manera para convencernos que somos libres de no ser necesarios el uno para el otro. Probablemente he exigido demasiado en pensar que tu pudiera compartir mis emociones. Me quedo aqui, entre la necesidad de alguien que disuelva los nudos de mis sensaciones indefinitas y el instinto de defender mi caos de quien no consigue comprenderlo. Siempe es así: trato de entender en que dosis el mundo que tengo dentro se mezcla con lo que tengo afuera, pero mi balanza no quiere cuantificar mi ansiedad con mis expectativas. Esta es la razón por la cual vengo aquí. Necesito que la fuerza de la naturaleza me recuerde que la misma energia fluye dentro de mí. Porqué si eres agua, puedes seguir fluyendo sin interrupción, pero si eres un hombre, tienes que aprender a vivir con faltas, en cambio de esperar que alguien pueda llenarlas.

“¿Dónde estás?”

Sabía que no debería haberte llevado conmigo. Mientras estaba pensando en una manera para evitar de hundir en un resentimiento estúpido, te oigo llegar desde mi espalda.

Has recogido una flor, para mi.

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